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2.10.14

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Hace mucho tiempo que dejé de escribir en éste, mi blog. Debo admitir que en cierto momento fui atrapado por facebook y las diferentes redes sociales que parecían ser bastante más atractivas. Sin embargo y al parecer los seres humanos tendemos a regresar a aquellos lugares, personas y espacios que nos otorgan seguridad y protección. 

Regreso a mi blog y espero compartir "desde el camino". No sé si serán leídas mis "entradas", pero en realidad eso no me importa más que compartir lo que se elucubra en mi ruta. Este es mi "nicho" fiel, mi lugar virtual donde no hay aparentes realidades. Blogspot puede no ser tan atractivo hoy por hoy, pero tiene muchas otras virtudes que valen nuestro tiempo.

Después de todo uno siempre puede volver a aquello que vale no solo nuestra pena, sino que sobre todo nuestra alegría.

19.6.11

El desafío de Vivir

Sin duda nadie eligió vivir. Podríamos decir que la experiencia de la vida es tal que de repente existimos sin darnos cuenta, sin que nadie nos preguntara.
Para algunos esto resulta ser un regalo inmenso. La vida por tanto se transforma en la posibilidad de hacer algo sorprendente, como dirían algunos: "dejar la propia huella", y esto llega a ser una gran motivación y motor de su existencia.

Para otros sin embargo la vida se presenta como un destino que no se quisiera llevar a cuestas, un camino áspero en el que "por lo menos podrían habernos preguntado". De este modo la vida puede llegar a ser una pesadumbre, hasta transformarse en un castigo.

El ser humano en su transito espacio-temporal se pregunta por la propia vida. Diríamos que lo propio del ser humano es la capacidad de pensarse a si mismo, de preguntarse por su existencia (como diría Max Scheler). Lo exclusivo del ser humano es tener la capacidad de mirar la noche estrellada, el horizonte del mar, y pensarse, dándose cuenta de su finitud y de la presencia de lo infinito.

Para algunos la vida pareciera ser más limitada que para otros, es decir, no es lo mismo nacer en un ambiente que propicie el calor del hogar, la formación de las virtudes, la certeza del sustento material y monetario para poder proyectarse versus un ambiente de exclusión, en el cual la proyección resulta verse limitada.
Mucha gente carga con una vida indigente, tanto materialmente como espiritualmente. Algunos pierden la esperanza de otra capacidad propia del ser humano; la de crear (como lo diría Nietzche).

Resulta ser además que como dice un buen refrán "el césped del vecino parece ser siempre más verde" y por lo tanto algunas veces nos podemos encontrar a nosotros mismos mirando las limitaciones de la vida; quienes resultan tener asegurada la vida material, pueden también carecer que las cosas que abundan en los que presentan escasa proyección de una vida digna y viceversa.

A veces da la impresión que no somos felices con lo que tenemos, aún cuando podemos "dejar nuestra huella", los vaivenes de la vida parecen ser un tanto más fuerte en ciertas ocasiones. La desesperanza nos hace su presa y la desilusión nuestro hogar. La vida por tanto parece ser "lo que no elegimos o lo que nadie puede elegir".

No obstante vivir no es necesariamente vivir, ¡porque la vida sí se elige! - ¡tonterías!, podrían exclamar algunos y reparar en mi afirmación - pero vaya que  la vida sí se elige. ¿por qué? - porque la vida no se juega en la mera actividad de respirar, o en la función propia del corazón que late o el cerebro que piensa. La vida se juega en la actitud del espíritu.

Lo dicen muchos artistas, pensadores y líderes; ¡es todo una cuestión de actitud! Lo dice Jesus: Levántate, toma tu camilla y anda (Mt 9,6b // Jn 5,8).

¿es lo anterior sencillo de practicar?, por supuesto que no. Algunos, como expresé al inicio, tienen esta capacidad impresa de manera innata en su espíritu, pero un porcentaje importante de los mortales no tenemos esta capacidad o don. Sin embargo no podemos desconocer que aunque carezcamos de esta capacidad espontáneamente  debemos reconocer que no ¡carecemos del don del espíritu! Porque vivir no es sólo respirar (una función) también lo es el emocionarse, el poder generar vínculos de amistad, el amar, el aconsejar a otros - elementos propios del espíritu que habita en cada uno de nosotros.

Por lo tanto, aunque no es sencillo de practicar, no se nos anula la posibilidad de hacerlo. ¿cómo? con constancia, con paciencia, con perseverancia. -Fácil decirlo, difícil vivirlo... ¡por supuesto! pero, cuidado: no imposible.

La vida es un regalo. Por un lado puede llegar a ser un arrojo a la existencia (Sartre o el existencialismo), un "algo" que se nos dio sin permiso nuestro, es cierto. Pero por sobre todo la vida es un desafío, el desafío más importante de la existencia. Vivir es un arte y cada uno está dotado de un espíritu artístico para vivir. Por ende, la vida no se juega sólo en lo que se nos ha presentado como un accidente, sino que también toma gran protagonismo la actitud con que enfrentamos el camino cada día, con la que dialogamos con el otro, con el mundo.

El desafío de la vida está ahí, esperando a que tomemos el pincel que se nos ha dado -nuestra existencia- y comencemos a pintar el cuadro de nuestra vida con creatividad, con constancia. Cada uno le pone color a la vida y eso es el desafío de cada día. El cuadro nunca está terminado. ¡Toma tu camilla y anda! porque la vida se nos presenta todos los día para ser felices, un desafío, pero no una tarea que no podamos cumplir.

Nadie eligió vivir, pero todos podemos elegir el "cómo vivir".

15.11.10

Ante la dificultad

Cuando la vida parece ponerse en nuestra contra
Y aquellos sueños que proyectamos se ven alejándose
Entonces es cuando se pone a prueba nuestra convicción,
Porque la vida no puede ponerse en nuestra contra
Si estamos vivos.
Mirar el mundo desde otra perspectiva
Cuando la desesperanza y el dolor
O la misma incomprensión toca nuestras puertas
No es nada de sencillo,
Menos cuando al mirar la dificultad
Nos sentimos encerrados en un callejón sin salida.
Sin embargo los seres humanos somos creativos,
La vida misma es creativa
Y es por eso que tenemos la gran oportunidad
De crear algo nuevo,
Dejar de lamentar lo que no fue para dar espacio
A lo que será. Seguir adelante, sin rendirse nunca.
Las voces a nuestro alrededor serán múltiples
Algunos nos apoyarán y nos sostendrán
Otros se reirán y nos ridiculizarán
Y muchos, simplemente nos olvidarán e ignorarán
Porque ya no somos “exitosos”
Pero las voces no son más que eso, y hay que recordar siempre
Que la voz más importante es la que brota de nuestro interior.
Aquella que no se conforma, que cree, que busca,
Que persevera, que alienta, que no desfallece,
que dice “adelante, tú puedes”
Cuando la vida parece ponerse en nuestra contra,
No sirve la victimización, los auto castigos, ni el conformismo.
Jesús dijo que cuando te pegan en la mejilla, debes ofrecer la otra
Y eso es lo inteligente.
Porque cuando decaemos frente a la adversidad,
Nos dejamos abatir por las dificultades,
Entonces nos estamos rebelando contra la vida,
Y la esencia de la vida no es la lucha, sino la creatividad.
Por lo tanto, poner la otra mejilla es asumir la mala racha,
El desconsuelo, la desesperación, el abandono, la soledad,
Pero con un espíritu creativo y transformador
Dejando de lado las rebeldías y el descontrol.
¿Qué hacemos ahora,
Luchar contra nuestro presente,
O acogerlo y buscar modos de transformar la realidad presente.
Estancarnos en el “Yo” o crecer hacia el “nosotros”?
Dios nunca nos pide lo que no podemos entregar.

17.11.09

Arriesgar


Caminando, de pronto sin darte cuenta tropiezas.
– paf!! –
una piedra que no habías visto por estar pendiente del paisaje y no del camino mismo te hace caer.
consecuencias de esto: dolor, una pierna que pide atención, una herida implorando alcohol, un buen parche y tu pidiendo que los días pasen para que la herida cicatrice.
Te haces a un lado del camino. Tu objetivo tendrá que esperar, ya que necesitas encontrar una farmacia o algún hospital donde te puedan prestar ayuda. Es por ello que tomas otro camino en busca de la cura para luego proseguir y retomar lo que aquel tropiezo desvió.
Justamente hay un buen pueblo que te acoge y encuentras las comodidades necesarias para sanar.
Te vales de los materiales necesarios para limpiar la sangre que produjo el incidente o … accidente. Alcohol, tijeras, gaza, parches, pomadas, cremas, etc.. y luego, sólo queda esperar.
Con el tiempo la herida y el dolor van desapareciendo. La cicatriz se va volviendo cada vez más leve, la gente del pueblo te ha tratado bastante bien y te sientes en condiciones de volver a retomar tu caminata original.
Cuando llegas al lugar del incidente para reiniciar tu caminar y retomar tu objetivo agradeces la acogida de aquel pueblo y el cuidado que te dieron… miras el camino pedregoso, aquel en el cual encontraste aquella piedra y entonces dudas.
A tus espaldas el pueblo te mira con un aire de nostalgia, y tu de pronto sintiendo que quisieras pertenecer a él - ¡por lo menos es un lugar seguro! distinto a este camino que debes caminar si quieres llegar al que realmente es tu pueblo.
- ¿y si vuelvo a tropezar, si vuelvo a sangrar y otra herida se abre? - Es cierto, esta vez estás advertido que hay piedras traicioneras en el camino y que debes caminar más atento, pero aún así la idea de quedarte en aquel pueblo se vuelve tentadora.
¡no! ¡imposible no arriesgar! este no es tu pueblo, no perteneces a él y aunque el camino pedregoso te complica, sientes que debes caminarlo para poder ir a casa, ahí donde está tu lugar. ¡Es necesario volver al camino!
¿Si caes nuevamente?... siempre habrá lugares donde puedas encontrar alivio, no estarás solo.
Debes volver a caminar y sabes que la posibilidad de volver a tropezar o que te empujen existe, pero es una posibilidad y no es la realidad…
por un lado tienes seguridad, pero por el otro el riesgo y la exposición - ¿caminar expuesto o sentarme en una casa del pueblo y sentirme seguro? - sin embargo sabes que no puedes actuar bajo la influencia del temor... piensas… sientes… decides.
De pronto miras hacia el pueblo que te acogió durante el tiempo de la herida, le agradeces a su gente. Vuelves la cabeza hacia el camino pedregoso y te decides a volver a retomar tu trayecto original, puesto que sabes que es lo mejor.
das un paso, luego dos y así comienzas a arriesgar.